22.3.25
Goya y una niña de Zaragoza en la guerra
Si Goya fue el último gran maestro antiguo o el primer genio moderno es un dilema espurio: no se situó en la frontera entre dos épocas; él mismo era la frontera. Antaño fue celebrado por sus despreocupadas decoraciones de los palacios reales y sus grandiosos retratos. Pero Goya cambió y fue mucho más.
El Goya más admirado en la actualidad es el que abrió la modernidad social y, por primera vez, liberó los demonios internos del alma humana y los horrores de la guerra. No sabemos bien si Goya fue el último gran maestro antiguo o el primer genio de la edad moderna en la pintura, pues él mismo era la frontera.
La obra que vemos, La Aguadora, lleva la marca de ambas maneras de ser de Goya. A primera vista, parece un simple cuadro rústico de género: una joven zaragozana, encantadora, lleva agua y comida a alguien.
Pero cuando se pintó este cuadro, España ya había sido saqueada por las tropas de Napoleón. Es guerra lo que vemos aquí: el agua es necesaria para los héroes anónimos de Zaragoza, que detuvieron a los invasores prácticamente con sus manos desnudas. No es el sufrimiento lo que domina pero Goya utiliza la figura de la niña para poner en valor mucho más que los disparos o los heridos, nos habla de la Intendencia, ese trabajo heroico, obstinado y cotidiano de un pueblo que busca cambiar el mundo.