20.7.26

La artista María Blanchard y su sobrina


La artista cubista española María Blanchard ya llevaba dos años viviendo en París cuando, en 1911, regresó de visita a España y pintó en Granada un retrato de su sobrina Regina, entonces una niña de cuatro o cinco años.

Más de un siglo después, la familia ha decidido donar esa obra al Museo del Prado para poder disponer de al menos dos obras de la considerada artista femenina española impulsora del cubismo en España, pero no desde España.

Terminó el cuadro que vemos arriba, se acabó la estancia temporal en España y Blanchard volvió a París. Ya nunca hizo el viaje definitivo de vuelta a España, excepto en el periodo de 1913 a 1917.

Vemos arriba una obra muy alejada de la época cubista en la que después trabajaría María Blanchard, y por la que fue más conocida como introductora de las vanguardias europeas. 

Y curiosamente esta artista es la que ya hace un tiempo rompió los límites del Museo del Prado con/contra el Museo Reina Sofia, en cuanto al corte temporal de las obras que debe contener cada museo.

Una vida muy dura marcaron sus 51 años de vida junto a la enfermedad y aunque muy bien relacionada con el mundo artístico de su época, también con las dificultades económicas.

19.7.26

Principio y fin, del autor Julio Escámez


El Arte jode a los Dictadores, siempre, en todos los países, en todas las dictaduras. Es una constante, el Arte tiene el poder de poner nerviosos a los que no quieren la libertad de los ciudadanos.

Chile ha rescatado un mural ocultado por la dictadura de Pinochet tras el golpe de Estado de 1973 con 12 capas de pintura encima. Querían destruirlo a base de taparlo de todas las formas imposibles. Pero el espíritu sigue debajo.

La obra ‘Principio y fin’, creada por el muralista chileno Julio Escámez, fue hallada bajo 12 capas de pintura en la Municipalidad de Chillán, el Ayuntamiento de la ciudad. Y aunque los que participaron en el destrozo dijeron que la habían picado para destruirla, como eran unos vagos solo le aplicaron capas y capas de pintura para taparla.

Eso ha permitido que se descubriera la chapuza de los dictadores y se pudiera recuperar con un gran trabajo. El descubrimiento recupera una pieza marcada por el exilio del artista y el asesinato del alcalde que la inauguró.

Inaugurado el mural en 1972 y ocultado en 1973, como consecuencia del golpe de Estado en Chile, fue declarado Monumento Nacional en diciembre de 2024.

El alcalde de la época, Ricardo Lagos Reyes, fue asesinado junto a su familia cinco días después del golpe de Estado de Chile, como ejemplo de lo que representan las dictaduras militares que llegan tras un Golpe de Estado.

16.7.26

Ouka Leele y su: Rappelle-toi, Bárbara


Conocí y tuve muy buena amistad con un amigo personal y de la familia de Ouka Leele, y él la tenía en aquellos mediados años 70, como un icono del nuevo arte Español con un tremendo futuro pues representaba una manera de pensar totalmente diferente a la hora de pintar, construir poesía o fotografiar lo que se imaginaba.

Sus trabajos en muchos casos son ya, de antes incluso de la movida que zarandeó no ya solo Madrid como a veces se piensa, sino toda España. La Movida fue una "movida" cultural en todos sus aspectos, incluido el Arte.

Arriba vemos la obra de Ouka Leele titulada "Rappelle-toi, Bárbara" hecha en el año 1987. Es una de las fotografías más emblemáticas de la artista española 

Representa el mito clásico de Atalanta e Hipómenes, y su proceso de creación —que incluyó una gran puesta en escena que obligó en su momento a detener el tráfico de Madrid y el uso de la Fuente de Cibeles, pues en aquellos años no existía la IA— y esta imagen está considerado un hito de la Movida madrileña.

Esta obra, que forma parte de la colección del Museo de Arte Contemporáneo, destaca por el característico sello de la artista.  Primero capturar la imagen en blanco y negro y colorearla posteriormente con acuarelas. 

Su propio nombre real era Bárbara Allende Gil de Biedma, y esta obra de Ouka Leele está considerada como una pieza totalmente rompedora para su tiempo, y en una de sus creaciones más personales.

14.7.26

La cena de Emaús. Barroco en una pintura


El Barroco fue un estilo artístico que se desarrolló principalmente en Europa durante el siglo XVII
desde aproximadamente el año 1600 al 1750. Su objetivo no era solo representar una escena, sino impresionar al espectador, emocionarlo y hacerle sentir que estaba participando en lo que sucedía. Pero dentro de un trabajo que debía servir para reforzar la imagen del catolicismo romano.

El arte del Renacimiento había buscado generalmente el equilibrio, la claridad y la armonía. El Barroco, el modelo artístico que le siguió en el tiempo, en cambio, prefirió el movimiento, el contraste, la emoción y el dramatismotrabajando más los fuertes contrastes de formas e iluminación, con los que consigue transmitir movimiento y sentimientos intensos.

Podemos compararlo con el cine. Una pintura renacentista se parece a una escena cuidadosamente ordenada y tranquila, mientras que una pintura barroca se parece al momento más emocionante de una película, detenido justo cuando algo importante está ocurriendo.

En una pintura barroca suelen aparecer personajes en movimiento y posturas diagonales, gestos expresivos y emociones intensas, contrastes fuertes entre luces y sombras, sensación de profundidad y proximidad, escenas que representan momentos de mayor tensión. Personas, objetos, tejidos y alimentos pintados con mucho realismo y composiciones que parecen continuar fuera del cuadro.

No todo el Barroco fue recargado ni tuvo exactamente las mismas características. En Italia y España tuvo una fuerte presencia el arte religioso; en Francia también sirvió para mostrar el poder de la monarquía y en los Países Bajos fueron frecuentes los retratos, paisajes, bodegones y escenas de la vida cotidiana. Todo era barroco, todo buscaba impresionar, emocionar.

La Iglesia católica utilizó con frecuencia este arte para conmover a los fieles y presentar los relatos religiosos de una manera directa y comprensible. Los reyes y las cortes también lo emplearon para expresar riqueza, autoridad y prestigio. Pero el Barroco no fue solamente religioso o cortesano: también representó mercados, tabernas, familias, trabajadores y objetos comunes.

Para entender un poco más os dejo una obra de Caravaggio, La cena de Emaús, 1601 que se encuentra en la National Gallery de Londres. Podría haber elegido Las Meninas de Velázquez, pero he preferido esta.

La escena muestra el instante en que dos discípulos están con Cristo resucitado durante una comida. Caravaggio no representa un momento tranquilo. Uno de los hombres abre los brazos con sorpresa, otro parece levantarse bruscamente de la silla y los objetos de la mesa parecen sobresalir hacia el espectador. La obra fue pintada al óleo sobre lienzo en 1601.

El pintor elige el momento exacto del descubrimiento. Los gestos son teatrales, pero comprensibles. Una luz intensa destaca los rostros y las manos. El fondo oscuro aumenta el dramatismo. Los personajes parecen personas corrientes, no figuras idealizadas. La cesta colocada al borde de la mesa parece estar a punto de caer hacia nosotros. El espectador siente que ocupa un lugar junto a la mesa. 

Caravaggio convierte así una narración religiosa en una experiencia inmediata: no parece que estemos viendo un acontecimiento lejano, sino que acabamos de entrar en la habitación.