14.7.26

La cena de Emaús. Barroco en una pintura


El Barroco fue un estilo artístico que se desarrolló principalmente en Europa durante el siglo XVII
desde aproximadamente el año 1600 al 1750. Su objetivo no era solo representar una escena, sino impresionar al espectador, emocionarlo y hacerle sentir que estaba participando en lo que sucedía. Pero dentro de un trabajo que debía servir para reforzar la imagen del catolicismo romano.

El arte del Renacimiento había buscado generalmente el equilibrio, la claridad y la armonía. El Barroco, el modelo artístico que le siguió en el tiempo, en cambio, prefirió el movimiento, el contraste, la emoción y el dramatismotrabajando más los fuertes contrastes de formas e iluminación, con los que consigue transmitir movimiento y sentimientos intensos.

Podemos compararlo con el cine. Una pintura renacentista se parece a una escena cuidadosamente ordenada y tranquila, mientras que una pintura barroca se parece al momento más emocionante de una película, detenido justo cuando algo importante está ocurriendo.

En una pintura barroca suelen aparecer personajes en movimiento y posturas diagonales, gestos expresivos y emociones intensas, contrastes fuertes entre luces y sombras, sensación de profundidad y proximidad, escenas que representan momentos de mayor tensión. Personas, objetos, tejidos y alimentos pintados con mucho realismo y composiciones que parecen continuar fuera del cuadro.

No todo el Barroco fue recargado ni tuvo exactamente las mismas características. En Italia y España tuvo una fuerte presencia el arte religioso; en Francia también sirvió para mostrar el poder de la monarquía y en los Países Bajos fueron frecuentes los retratos, paisajes, bodegones y escenas de la vida cotidiana. Todo era barroco, todo buscaba impresionar, emocionar.

La Iglesia católica utilizó con frecuencia este arte para conmover a los fieles y presentar los relatos religiosos de una manera directa y comprensible. Los reyes y las cortes también lo emplearon para expresar riqueza, autoridad y prestigio. Pero el Barroco no fue solamente religioso o cortesano: también representó mercados, tabernas, familias, trabajadores y objetos comunes.

Para entender un poco más os dejo una obra de Caravaggio, La cena de Emaús, 1601 que se encuentra en la National Gallery de Londres. Podría haber elegido Las Meninas de Velázquez, pero he preferido esta.

La escena muestra el instante en que dos discípulos están con Cristo resucitado durante una comida. Caravaggio no representa un momento tranquilo. Uno de los hombres abre los brazos con sorpresa, otro parece levantarse bruscamente de la silla y los objetos de la mesa parecen sobresalir hacia el espectador. La obra fue pintada al óleo sobre lienzo en 1601.

El pintor elige el momento exacto del descubrimiento. Los gestos son teatrales, pero comprensibles. Una luz intensa destaca los rostros y las manos. El fondo oscuro aumenta el dramatismo. Los personajes parecen personas corrientes, no figuras idealizadas. La cesta colocada al borde de la mesa parece estar a punto de caer hacia nosotros. El espectador siente que ocupa un lugar junto a la mesa. 

Caravaggio convierte así una narración religiosa en una experiencia inmediata: no parece que estemos viendo un acontecimiento lejano, sino que acabamos de entrar en la habitación.

11.7.26

El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci


Hay muchas obras que representan los puntos sobre los que pivota el Mundo del Arte desde los puntos de ista históricos tato por sus creadores como por lo que representan todavía estas obras. Una de ellas es esta "El Hombre de Vitruvio o Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano".

Uno de los dibujos más famosos de Leonardo da Vinci es el conocido como El Hombre de Vitruvio, realizado sobre 1485 a 1490 (hay dudas). Su título completo suele explicarse como Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano. Es una obra pequeña, hecha con lápiz y tinta sobre papel, pero su importancia es enorme porque resume muy bien una de las grandes ideas del Renacimiento Pleno, el deseo de comprender el mundo mediante la unión entre arte, ciencia, geometría y observación de la naturaleza.

El dibujo representa a un hombre desnudo en dos posiciones superpuestas, y con los brazos y las piernas abiertos. Su cuerpo aparece inscrito al mismo tiempo en un círculo y en un cuadrado. No se trata de una simple figura anatómica. 

Leonardo está intentando demostrar que el cuerpo humano puede entenderse a través de relaciones matemáticas y proporciones geométricas. Un ejercicio que traspasa el de un simple artista del dibujo o la pintura.

La obra se inspira en los textos del arquitecto romano Marco Vitruvio, que vivió en el siglo I antes de Cristo. Vitruvio defendía que un edificio bien construido debía guardar proporciones armónicas, parecidas a las del cuerpo humano. 

Para él, el cuerpo era una especie de modelo de equilibrio natural. Leonardo, muchos siglos después, estudió esas ideas y las transformó en una imagen clara y poderosa. Mezclaba diferentes Artes, y en este caso intentaba explicar o explicarse la armonía de la Arquitectura con el diseño del Cuerpo Humano.

En el dibujo, el cuadrado puede asociarse con la medida, la estabilidad y el mundo material. El círculo, en cambio, sugiere perfección, totalidad y armonía. El cuerpo humano queda situado entre ambas formas. Por eso esta imagen se ha interpretado muchas veces como un símbolo del ser humano colocado en el centro del universo, una idea muy característica del pensamiento humanista del Renacimiento.

Pero conviene no entender mal la obra. Leonardo no está diciendo que todos los cuerpos humanos sean exactamente así. Tampoco está haciendo un retrato de una persona concreta. Lo que busca es representar unas proporciones ideales, es decir, un modelo teórico de equilibrio. 

Por ejemplo, estudia relaciones como la distancia entre los brazos extendidos, la altura total del cuerpo, la posición del ombligo o la proporción entre la cabeza, el tronco y las extremidades.

Lo más importante de El Hombre de Vitruvio es que muestra cómo Leonardo miraba la realidad. Para él, el artista no debía limitarse a copiar lo que veía. Tenía que investigar, medir, comparar y comprender. Por eso Leonardo fue pintor, pero también estudioso de la anatomía, la ingeniería, la óptica, el movimiento del agua, la mecánica y muchas otras disciplinas.

Esta obra representa muy bien el espíritu renacentista. En la Edad Media el arte había estado muy ligado a la religión y a la enseñanza de la fe. En el Renacimiento esa dimensión no desapareció, pero creció el interés por el ser humano, la naturaleza, la antigüedad clásica y el conocimiento racional. El cuerpo humano dejó de ser solo una presencia física o espiritual y empezó a estudiarse también como una estructura admirable, organizada y proporcionada.

Por eso El Hombre de Vitruvio sigue siendo una imagen tan conocida
. No es solo un dibujo anatómico. Es una declaración de principios. El cuerpo humano como medida, como objeto de estudio y como símbolo de armonía. Leonardo consiguió convertir una reflexión técnica sobre proporciones en una de las imágenes más reconocibles de la cultura occidental.





7.7.26

Adoración de los Magos de Giotto. Inicio del Renacimiento


En el año 1305 Giotto pintó esta obra de la que vemos el conjunto y un detalle del niño Jesús. Era el inicio del Renacimiento, y se buscaba un nuevo realismo contemplativo, crear realismo en las escenas, se buscaba la profundidad de campo, colocando a las figuras en escenarios casi teatrales. 

Esta obra es el fresco de la Adoración de los Magos, pintado por el maestro italiano Giotto di Bondone. Forma parte del famoso grupo de la Capilla de los Scrovegni en Padua, Italia, representando escenas de la vida de Cristo. Durante dos años estavo Giotto pintando esa capilla con esta obra y otras similares.

La escena muestra a los Reyes Magos adorando al Niño Jesús, con un detalle notable de un cometa en el cielo que inspiró la interpretación científica de la Estrella de Belén.

Si vemos el detalle que he elegido, se puede observar al Niño Jesús vestido como en la época. Ya no aparece desnudo, algo lógico por los fríos de diciembre.

Este fresco, de dos metros de altura, destaca por ser una de las primeras obras en introducir un paisaje realista y profundidad espacial. Giotto representó a los Magos adorando al Niño Jesús, quien es sostenido por la Virgen María se encuentra bajo un techo de madera que simboliza la pobreza y el nacimiento de la Iglesia.

El elemento más icónico de la obra es como comentaba antes la Estrella de Belén, pintada como una cometa brillante en el cielo. Se cree que Giotto la concibió tras observar el paso real del Cometa Halley en 1301. Esta conexión astronómica fue tan notable que la Agencia Espacial Europea nombró Giotto a su famosa sonda espacial. 

Los tres Magos ofrecen oro como rey, incienso como Dios, y mirra como hombre, y el rey más anciano aparece arrodillado besando los pies del Niño Jesús, tras haberse quitado la corona real, mostrando sumisión ante lo Divino. Se puede observar que no hay ningún Rey de raza negra, todos son blancos.

La Sagrada Familia está representada bajo una estructura de madera que simboliza tanto el pesebre y la pobreza como la futura Iglesia que se estaba construyendo con pocos materiales todavía.



6.7.26

Nacimiento del Renacimiento en la pintura


Con la llegada del Renacimiento en el Arte, tras el Gótico, lo que sí hubo fue una nueva consideración con los artistas, que hasta ese momento eran más considerados artesanos que artistas creadores.

Se siguió considerando que lo más importante era divulgar la palabra de Dios, pero aumentando el papel filosófico de sus historias dando un papel más importante a los artistas que creaban desde su punto de vista, las historias que creían importantes.

El Renacimiento nace desde Italia y Flandes (actual Bélgica) hacia Europa, u durante dos siglos desde los inicios del XIV, sobre todo con la llegada de la imprenta, se amplían los usos del Arte entre las familias poderosas, lo que facilita un tipo de negocio para ricos y eruditos, que facilita la expansión.

Es cierto que durante la Edad Media y aún durante buena parte del Renacimiento, pintores y escultores trabajaban en talleres y corporaciones y pertenecían al mundo de los oficios manuales y que el cambio fue progresivamente, sobre todo en Italia, que comenzó a valorarse más la personalidad y la capacidad intelectual del maestro.

El arte religioso siguió teniendo una importancia enorme, eso sin duda, pero el Renacimiento amplió notablemente los temas ampliando hacia la mitología clásica, historia antigua, retrato, alegorías, temas cívicos y asuntos profanos.

Poco a poco los temas religiosos puros perdieron fuerza —aunque continuaron ocupando un lugar fundamental—, y el humanismo y la recuperación de la cultura clásica ampliaron los asuntos representados y la forma de tratarlos. 

Aunque los artistas seguían trabajando, en su mayoría, por encargo y sujetos al tema elegido por sus clientes, fueron adquiriendo mayor libertad para interpretar las historias, construir las escenas y aportar a ellas una visión artística propia.

El gran cambio no fue que el artista pudiera pintar lo que le diera la gana, sino que empezó a reconocerse por los que hacían el encargo que, aun pintando un tema encargado, Rafael, Leonardo o Miguel Ángel aportaban algo que pertenecía específicamente a los artistas Rafael, Leonardo o Miguel Ángel.

Ahí está una de las transformaciones esenciales de la consideración del artista durante el Renacimiento. La aspiración a elevar la pintura al rango de actividad intelectual o «arte liberal» en donde el papel del artista era ya importante.

En estos dos siglos suceden algunos asuntos tremendamente importantes para el Arte. En el año 1454 se publica el primer libro impreso que es la Biblia de Gutenberg, y pocos años después y sobre el año 1470, la pintura al óleo se impone sobre los frescos y el temple al huevo sobre tabla, por ser un método de secado mucho más lento, lo que permitía a los artistas hacer rectificaciones y tener más calma para crear los detalles y las obras. El óleo dio al nuevo artista renacentista una herramienta mucho más flexible para interpretar personalmente la realidad.

En Europa hay constancia del empleo de aceites secantes como aglutinantes pictóricos al menos desde el siglo XII. Es decir, se mezclaban pigmentos con aceites —principalmente linaza o nuez— mucho antes del Renacimiento y la gran revolución técnica del óleo llega a Italia desde el norte de Europa, especialmente desde los Países Bajos.

En Italia como cuna del Renacimiento existía una tradición potentísima de pintura al temple de huevo sobre tabla. El pigmento se mezclaba normalmente con yema de huevo y se aplicaba sobre tablas preparadas con yeso. Esa fue una técnica fundamental en la pintura medieval italiana.

En la imagen podemos ver unos de los primeros ejemplos de pintura del Renacimiento, todavía al fresco y no al óleo. La obra Lamentación sobre Cristo muerto es una escena del pintor italiano Giotto de Bondone (Giotto). Está realizado al fresco, y fue pintado entre sobre el año 1305 y está situado en el centro de la pared izquierda de la Capilla de los Scrovegni de Padua.