8.5.26

Esto es Arte, es obra original, es solo IA?


Dentro de lo complejo que va a ser en el futuro discernir qué es obra original y que no lo es. O de quien es la autoría de una obra. O incluso si debemos admitir como obra algo para lo que hemos utilizado diversas herramientas digitales o de IA, os presento una duda propia.

Esta imagen parte de una fotografía mía hecha en Madrid en el año 2019. Tras retocarla en mi ordenador con máquinas duras y blandas, y reencuadrarla a mi gusto, admitiendo además que la hice con una cámara digital de un teléfono y que yo llevo 56 años viviendo de la fotografía, incluida mi jubilación, se me van sumando las dudas. No soy un recién llegado, pero todo se transforma muy rápido.

Como decía, tras pasar mi punto de vista de Madrid por mi cámara o teléfono móvil, la metí a golpes de disco duro en mi ordenador y seguí modificando su conjunto. 

Y luego me la lleva a una IA y le ordené con un prompt largo y un agente propio que ya me conoce en mis tipos de trabajo, para que me la convirtiera en otra cosa, bien explicadas las indicaciones.

Y esa IA me hizo caso, pero a tamaño pequeño. 

Luego la lleve a otra IA diferente para que me la ampliara, algo similar pero mucho mejor de lo que podría haber hecho en un programa de edición de imágenes. No siempre tengo a mano todas las herramientas, a veces muy caras.

Y después la volví a llevar a mi editor de imágenes, para terminar de ajustar unos tonos que no me gustaban y para añadirle una textura propia. La primera vez reforcé los tonos de la sangre del brazo y el detalle de la cabeza. 

Con una imagen de 6.000 píxeles de lado, puedo mandarla a imprimir digitalmente en un papel texturizado simulando un lienzo, pero asumiendo que el resultado final es una imagen digital. 

Por mi experiencia puedo decir que esa imagen saldría muy bien a un metro de anchura en impresión digital de calidad. Y ahora viene las dudas.

No es una fotografía mía. Pero no deja de serlo. 

No es un impreso, pero si lo fuera tampoco sucedería nada pues los grabados de Francisco de Goya son impresos. 

No es de una autoría de la IA pues siempre se basa den dos conceptos claros. Una imagen hecha por mi, y unas órdenes que yo le he dado. 

El que haya utilizado diversas herramientas no invalida el proceso, pues llevamos siglos utilizando máquinas, productos químicos o mecánicos, herramientas para crear o resaltar lo ya creado. ¿Qué es esto que he creado? Pues no lo sé

Esculturas religiosas de España hace 2.500 años


Lo que vemos arriba son unos exvotos masculinos y femeninos de hace entre 2.000 y 2.500 años, en bronce, de la cultura ibérica de entonces, encontrados en Jaén.

Eran figuras pequeñas de muy variada forma, y con distintas actitudes, y que todos servían para lo mismo. Para entregarlos a sus dioses como peticiones de algo.

Es decir, seguimos más o menos igual, adorando o utilizando imágenes que representan ideas religiosas, de vida y muerte, del más allá según sus apreciaciones, y que no difieren tanto de las actuales. Modelos de comunicación con nuestros Dioses.

Mujeres envueltas en mantos, oferentes que muestran las manos abiertas, soldados con armas, grupos de exvotos reunidos con las manos abiertas y extendidas hacia abajo, animales, partes del cuerpo humano, etc.

Un exvoto es en realidad una ofrenda votiva que se hacía "en cumplimiento de un voto" y en el que una persona depositaba ante una divinidad para pedirle algo o como promesa cumplida de ofrenda si la petición es concedida, y también después de haberlo recibido como agradecimiento.

Esta lógica de intercambio entre el devoto y la divinidad es universal y antiquísima, y en la Hispania prerromana los iberos la desarrollaron con una particularidad visual extraordinaria.


Los exvotos ibéricos más característicos son figurillas de bronce fundido, aunque también los hay de plomo, terracota y piedra. Las de bronce son las más abundantes y las mejor conservadas.

Los exvotos eran principalmente ofrendas individuales o familiares, no objetos domésticos permanentes que se tenían en el hogar. Se fabricaban o se compraban, se llevaban al santuario, se depositaban y se quedadan allí. No era una figura que uno tenía en casa como objeto de culto cotidiano, sino una ofrenda que se entregaba a la divinidad de forma definitiva.

Pero no sabemos con precisión a qué divinidades iban dedicados la mayoría de los exvotos ibéricos, porque la religión ibérica está muy poco documentada. Conocemos algunos nombres de divinidades por inscripciones, pero el modelo de religiosidad ibérico sigue siendo en gran medida opaco.

No sabemos si había rituales específicos de entrega y colocación, oraciones, gestos o fórmulas que acompañaran la entrega del exvoto. La arqueología recupera el objeto pero no el acto que lo llevó hasta ese lugar.

Y no sabemos con certeza si todos los santuarios tenían la misma función o si había especializaciones más complejas que las que podemos inferir por el tipo de exvotos encontrados.

Lo que sí sabemos es que nos dejan un testimonio directísimo y emocionante de lo que preocupaba a los iberos: la salud, la guerra, la fertilidad, los animales, la supervivencia. Las mismas cosas que han preocupado a los humanos en todas las culturas y en todos los tiempos.

No existe un modelo único de santuario ibérico. Esta es probablemente la conclusión más importante de la investigación arqueológica reciente. Los iberos no tenían una arquitectura religiosa estandarizada comparable a los templos griegos o romanos. La forma del espacio sagrado dependía del territorio, la comunidad, la divinidad venerada y el período histórico.

Posiblemente serían entregados en cuevas naturales, especialmente asociadas a manantiales o fuentes subterráneas. El agua que emerge de la tierra tenía una carga sagrada evidente — era la frontera entre el mundo subterráneo y el de los vivos. O en abrigos rocosos y formaciones geológicas singulares, o en grietas y fisuras en el terreno, asociadas a prácticas oraculares o de contacto con el inframundo.

Pero a su vez sabemos que también hacía edificios, espacios en el campo bien delimitados, en donde durante siglos se hicieron prácticas y rituales religiosos y de entrega de elementos diversos.

Un dato que la arqueología ha confirmado sin duda, es que en muchos santuarios ibéricos se realizaban banquetes rituales comunitarios, es decir, romerías. Los restos de cerámicas para beber y comer, huesos de animales sacrificados, y en algunos casos espacios diferenciados para el banquete dentro del recinto sagrado, indican que la comida colectiva era parte integrante del ritual.

Esto tiene implicaciones para entender cómo eran los santuarios: no eran simplemente lugares donde se depositaban objetos ante una imagen, sino espacios donde la comunidad se reunía, comía y bebía en honor a la divinidad. Eso requería espacio para personas, fuego, recipientes, y probablemente algún tipo de techado o protección.

Y a su vez, requería unas fechas bien señaladas para que todos acudieran al lugar por algún motivo, en ciertos momentos de la vida en comunidad.Y es posible que en esos lugares hubiera algún tipo de santuario en donde hubiera imágenes más grandes para ser adoradas, como la que vemos en terracota. Por ejemplo la Dama de Elche, la Dama de Baza, o similares.

6.5.26

Mario Merz y una obra de Arte Povera


De su exposición en el Museo Reina Sofía de Madrid, en el Palacio Velázquez, os dejo una imagen de las obras retrospectivas que se presentaron del artista italiano Mario Merz. En este caso una obra del año 1989 titulada: "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano". 

Es una mezcla de neón, periódicos, metales y lienzo, construyendo una especie de paisaje dentro de aquella exposición que se tituló: El tiempo es mudo

Arte Povera, materiales pobres, reciclados en algunos casos, industriales o de esa cultura del siglo XX, muy industrial, muy comunicativa con materiales efímeros muchas veces.

¿Qué somos? 

¿Qué queremos pensar? 

¿Qué nos quieren dirigir a pensar? 

¿Qué vemos de entre todo lo que miramos? 

¿Qué se esconde dentro de lo abultado de todo lo que nos llega? 

Estamos halando del año 2019, hoy ya en el 2026 todo vuelve a tener el mismo sentido de dudas, de manipulaciones, de el poco valor que le prestamos a lo que firmamos, a lo que creemos que es válido, y en realidad es siempre papel mojado.


2.5.26

Un mural del siglo XXI en Madrid


Este es un mural de Madrid, creo que es muy bonito, hermoso, de una gran calidad para ser un mural de muchos metros de altura, del que sin duda si fuera contemplado por los muralistas del siglo XVIII o XIX que los había contratados por la iglesia, se sorprendería.

Podría irme a más siglos pasados, a Europa por poner otros ejemplos, a Monasterios del centro y este de Europa. Pero me quedo aquí, en los murales de arte contemporáneo que todavía se siguen haciendo en el mundo en este siglo XXI, en Zaragoza o en Madrid, en muchas localidades españolas.

Ninguno de estos grandes murales, obras de arte urbanas, llenará los museos del siglo XXII. Si acaso verán fotografías. Este Arte es efímero, pasará con el tiempo, se va destruyendo, cambiado por otro que se pinta encima. Como siempre ha sucedido entre los artistas que aprovechaban varias veces los mismos lienzos.