2.9.26

San Pablo y San Pedro, en la catedral de Palencia

San Pedro y San Pablo. Palencia

La obra que vemos es el pequeño retablo de San Pedro y San Pablo de la Catedral de Palencia, situado en la nave de la Epístola, junto al trascoro, encajado dentro de un gran altar plateresco de piedra fechado en 1534.

A la izquierda, San Pablo, reconocible sobre todo por la espada, su atributo tradicional, alusiva a su martirio por decapitación. Se representa con barba larga y aspecto más severo. A la derecha, San Pedro, tradicionalmente caracterizado por las llaves y el libro. En esta escultura tiene el cabello y la barba cortos y rizados.

Sobre los apóstoles vemos a los lados la Anunciación: el arcángel Gabriel, a la izquierda, y la Virgen María, a la derecha

En el pequeño templete central superior está el Nacimiento de Cristo. Estos grupos superiores son bastante posteriores al retablo principal: se atribuyen a Juan Manuel Becerril y están fechados en 1769.

También son santos los cuatro pequeños medallones del banco, en la parte inferior de las figuras grandes. La guía de la Catedral los identifica como Santa Apolonia, Santa Catalina, Santa Bárbara y Santa Lucía.

Durante mucho tiempo las dos grandes figuras de Pedro y Pablo aparecieron simplemente como obras tardogóticas anónimas. Un estudio reciente del historiador del arte Rubén Fernández Mateos las atribuye al escultor palentino Alonso de Portillo, activo entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, basándose en comparaciones estilísticas con otras esculturas suyas de la propia catedral.


Paisaje palentino pintado al natural

paisaje palentino pintado al natural

Como ejemplo formativo os dejo hoy un cuadro de un paisaje palentino hecho de forma rápida, con brochazos del natural, muy posiblemente en el propio lugar que vemos en la obra, buscando las luces, las formas y los colores, y trabajando sobre todo el efecto de la pincelada.

Puede ser rápido, pero ojo, no es sencillo. Detrás de esta obra hay una técnica ya bastante curtida pues aunque parezca sencillo hay que tener dominio de la pincelada, del color sobre todo, y de las formas de trabajar esas formas sobre el lienzo.

Puede servir perfectamente como un buen ejercicio para hacer mano, para practicar el dominio de la rapidez y de las pinceladas rápidas.

Nota.: El autor es José María Paniagua Ramos

1.9.26

Alegoría de la mujer palentina


Esta obra es la titulada "Alegoría de la Mujer Palentina", del artista Fernando Calderón, realizada en el año 1967, y que se encuentra en la bóveda de la escalera principal del Palacio de la Diputación de Palencia. Representa la tradición de las mujeres palentinas defendiendo la ciudad frente a las tropas del duque de Lancaster a finales del siglo XIV, episodio del que procede tradicionalmente el famoso «derecho de tocas» y la banda dorada de la indumentaria palentina.

La pintura representa la tradicional defensa de Palencia por sus mujeres frente a las tropas inglesas de Juan de Gante, duque de Lancaster, durante las luchas dinásticas de finales del siglo XIV. La tradición atribuye a aquella resistencia la concesión por Juan I del llamado derecho de tocas, que permitía a las mujeres palentinas lucir una banda dorada. Aunque el episodio forma parte esencial de la memoria histórica de la ciudad, la documentación contemporánea conocida no permite confirmar todos los detalles con los que posteriormente fue narrado.

Cuentas las leyendas que Juan de Gante —John of Gaunt, duque de Lancaster— era uno de los personajes más poderosos de la Europa de su tiempo. Estaba casado con Constanza de Castilla, hija de Pedro I de Castilla, y utilizó ese matrimonio para reclamar para sí la Corona castellana frente a Juan I de Castilla, de la dinastía Trastámara.

En 1386 desembarcó con tropas inglesas en Galicia e inició una campaña militar en la Península para hacer efectiva aquella pretensión al trono. La tradición palentina sitúa dentro de ese conflicto la llegada de sus tropas a Palencia, cuando buena parte de los hombres capaces de combatir se encontraban fuera de la ciudad participando en las campañas de Juan I. El propio Ayuntamiento de Palencia sitúa la invasión de Lancaster en 1387.

Según el relato tradicional, fueron entonces las mujeres de Palencia quienes asumieron la defensa de las murallas y consiguieron impedir que las fuerzas inglesas tomaran la ciudad. Ese es el momento heroico que Fernando Calderón quiso representar en el techo.

El Palacio Provincial fue diseñado por el arquitecto Jerónimo Arroyo e inaugurado en 1914. La bóveda de esa escalera estaba originalmente decorada por Eugenio Oliva, con una composición completamente diferente: una alegoría de Palencia acompañada de representaciones de las artes, industria, agricultura y comercio y varias escenas históricas.

Pero esta obra esconde otra historia más cruel. El 24 de diciembre de 1966 se produjo un gravísimo incendio en el Palacio Provincial que destruyó buena parte del edificio y también aquellas pinturas de la escalera. En el incendio murió el jefe de bomberos de Palencia, Gaspar Arroyo, hijo precisamente del arquitecto Jerónimo Arroyo.

Durante la reconstrucción del edificio, entre los años 1967 y 1968, la Diputación encargó a Fernando Calderón decorar nuevamente la bóveda, y este en vez de reproducir la obra desaparecida de Oliva, creó una composición nueva centrada en la Alegoría de la Mujer Palentina y el asedio de Lancaster.

30.8.26

No es necesario ser abstracto. El mundo es abstracto


Dijo el diferente artista pintor expresionista y pionero del arte abstracto alemán Vassily Kandinsky que: "Cuanto más temible se torna el mundo, más abstracto se vuelve el Arte".

Esta frase aparece en su diario personal escrito en torno al año 1914, y refleja cómo las épocas de crisis, guerra o de una gran tensión social, las situaciones incluso ajenas al propio artista, empujan a estos (nos empujan a muchos) a tener que alejarnos de la representación de la realidad física. 

En su lugar, buscamos refugio y expresión en mundos interiores, formas puras y colores espirituales. En representar la realidad que no nos gusta con formas que no parecen expresar la realidad sino el color, la incertidumbre, el sueño, la sinrazón.

Hoy, hablo de estas primeras décadas del siglo XXI, más en estos años 20, el Arte parece haber desaparecido producto de varios frentes nuevos. No es cierto, pero sería un nuevo paso desde la incertidumbre.

No nos gusta lo que vivimos. Estamos muy crispado y llenos de enemigos cercanos o lejanos, y a la vez las máquinas ya crean Arte a veces mejor que nosotros mismos. Aunque sea sin alma.

El Arte cuando fue absorbido por la mercantilización, dejó de vivir libremente. No pudimos hacer nada, excepto los pocos que lograron sacar grandes réditos de ese cambio brutal. 

El Arte sigue sacando grandes beneficios económicos, pero están repartidos entre pocas personas y muchos de ellos no son creadores. Ya no es necesario ser abstracto, pues el mundo en sí mismo es abstracto.



Nota.: Para ilustrar mi texto os dejo una acuarela de Vassily Kandinsky, hecha en el año 1922.