30.3.26
El artista esloveno Svetozár Ilavsky y uno de sus Pleonasmos
Las heridas ilógicas, con la sangre ya seca
Goya y sus obras de El Duque de Wellington
Voy a sacar en esta página otro Goya del cajón para seguir recordando al artista aragonés posiblemente más famoso, aunque somos tierra de muchos artistas fabulosos, algunos todavía no tan conocidos. Dos Goya poco conocidos, todo hay que decirlo.
Arriba un retrato del Duque de Wellington que podríamos ver en The National Gallery de Londres, y que se hizo sobre 1812, que nos muestra al primer Duque de Wellington tras derrotar este a las tropas de Napoleón en España, y entrar a un Madrid ya liberado.
Goya hizo tres trabajos sobre el mismo personaje histórico. Este cuadro a modo de retrato, un dibujo y otro gran cuadro mostrando al Duque de Wellington a caballo. Y que vemos abajo de esta entrada.
Esta obra superior sufrió diversos retoques desde el principio, posiblemente por el mismo Goya, para ir añadiendo medallas y condecoraciones en el pecho como el Toisón de Oro, según iba ascendiendo la importancia del personaje, que parece ser que para esta obra posó al natural.
Vemos a un hombre erguido, tal vez triste y cansado pues acababa de terminar una guerra, y aunque era —según comentan— un hombre de baja estatura, aquí aparece como un personaje potente, sereno y seguro.
El cuadro tiene 64 centímetros de altura, y fue una obra que se hizo como retrato privado, y sirvió el rostro de modelo para el gran cuadro a caballo que se encuentra en la Apsley House de Londres.
Abajo os dejo la otra obra de Goya, en la que vemos al Duque a caballo, pero de la que se cree que el aragonés solo hizo el rostro del cuadro, sobre un fondo creado por otros artistas.
Fashion Arte en el mundo del Arte
El Pais hoy, marzo de 2026 pero también en otras ocasiones, ha metido el dedo en el ojo del Arte en los Museos, con esta viñeta de El Roto, sin dar explicaciones pues no las tiene, o al menos es muy complicado dárselas. Cada uno de nosotros debemos reflexionar sobre esto. Si queremos, claro.
Es verdad que el Arte Contemporáneo que consideramos de élite, el que está en las alturas, lo estamos convirtiendo en una Moda Temporal, que depende de los vaivenes del Mercado, y que se mueve desde esas alturas, por efectos ajenos al propio Arte.
Pero sigue siendo Arte, son creaciones de artistas, y de lo único sobre lo que podemos tener dudas es sobre el puesto que le vamos colocando a cada demostración, a cada tipo de obras, con respecto a otras.
El Arte tiene que ser rompedor, provocador, constantemente novedoso, y con una cierta distancia de lo habitual. Y si no es así, no cumple su función de una evolución constante y una exploración para buscar nuevos lenguajes.
Luego, será el tiempo es el que dictará sentencia y alabará o hará desaparecer aquellas manifestaciones que no soportan el paso de los años. Que en realidad es otra forma de Moda temporal, pero más lenta.
Soy de los convencidos de que el Arte de estas décadas finales del siglo XX y principio del Siglo XXI, es muy efímero.
Es muy de murales, de fotografía, de trabajos digitales no pesados ni impertinentes, es muy de cine, también de experimentación y de un surrealismo nuevo o al menos diferente y más explorador y abstracto. Muy de impulsos que surgen tras una buen periodo de estudio y experimentación con el Arte propio.
Pero los Museos deben entender también estos tiempos, deben ser muy abiertos y movibles para ser ágiles y no meros almacenes, y deben formar parte constante del día a día. Y para ello hay que abaratar los costes de las exposiciones temporales, para convertir a los Museos en unos entes vivos.




