4.7.26
Nace el Arte Gótico, para que entre el Cielo
El llamado Arte Gótico comienza en el año 1140 más o menos, con el encargo de la reconstrucción de la iglesia de Saint-Denis en París y dura hasta el año 1500. Nace en Francia y se expande enseguida por Europa.
La idea con ese trabajo de reconstrucción era crear unos grandes mosaicos vidrieras sobre los ventanales, por los que entrara a la basílica una inmensa luz de color que ellos mismos llamaron: "La luz líquida que venía del cielo".
Se inicia una arquitectura muy elevada, buscando precisamente esa luz, acercarse al cielo, y reflejar que era como entrar por la puerta del Paraíso.
Otra vuelta de tuerca al Arte Religioso, para crear sensaciones, para convencer a los fieles de que aquello, con todo el Arte posible, era acercarse en vida a lo que sería la Eternidad. Era plantear la enseñanza de las religiones imperante desde los conceptos, las sensaciones, más que desde la pedagogía de las imágenes.
Era llenar de Arte nuevo lo que ya era una nueva forma de entender la religión. Y era también separarse de las nuevas órdenes religiosas que se fundaron en el siglo XIII, los dominicos y los franciscanos, que buscaban más cuidar la pobreza, la oración y el estudio, los martirios y la pedagogía religiosa más acercada a la anterior.
Se buscaba que aquellas vidrieras se admiraran por lo que representaban, no por ser Arte, aunque sin duda impresionaban a los que entraban en aquellas enormes catedrales, quedando impresionados por todo. Se buscaba con aquel Arte que los espectadores, ya dentro de las iglesias, se emocionaran con tanta belleza que casi parecía irreal.
Vidrieras, arquitectura, esculturas y retablos, pinturas y frescos, o tapices y libros pintados o iluminados para contar la historia de la religión y para emocionar. Se buscaba la naturalidad, mostrar ese momento de aquella actualidad con sus ropas, sus instrumentos de uso, sus propios gestos de aquellos años.
Y sobre todo hacer creer que aquello era la entrada a Dios, un lugar muy diferente, luminoso, inmenso, elevado hacia los Cielos.
3.7.26
Coco Escribano y una escultura colorista
La pequeña escultura que vemos es de la artista Coco Escribano, de su exposición de 2015 en el Centro de Historias de Zaragoza, titulada "Play House" en donde nos hablaba de esa dualidad del ser humano, capaz de crear y de destruir, de intimidad o de tristeza.
La artista Coco Escribano nació en Quintanar del Rey, Cuenca, en 1984. Es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Castilla-La Mancha, aunque ha residido durante varios años en Zaragoza, donde ha expuesto en varias salas y colaborado con Believe in art.
Coco Escribano vivió su infancia en su Cuenca natal durante los años 80 y 90, una época de explosión artística en una ciudad cuna de la abstracción en España. Creció rodeada por la sensación de poder conseguir todo lo que uno se propusiera. Ese sentimiento, de la mano de las negativas consecuencias de una desmedida autoexigencia, abonaron desde muy pronto su obra de ilustradora. Recientemente, en esa línea, ha expuesto en la Fundación Antonio Pérez (Cuenca) piezas bajo el título “Wonderful life”.
Actualmente su trabajo se diversifica en dos campos. Por un lado, desarrolla su obra más personal como artista plástica, dando el paso desde la ilustración al lienzo, y por otro lado lleva a cabo su trabajo como ilustradora colaborando con marcas como Casio o Compañía fantástica, y con editoriales y revistas como Penguin Random House, Bala Perdida, Glamour o Marie Claire.
En sus últimos trabajos crea imágenes y esculturas que nos hablan de la positividad tóxica sin ser obras totalmente naif. En nuestra sociedad la felicidad se ha convertido en una de las principales metas como individuos, una especie de religión donde el Dios es un gran Smile que brilla como un sol abrasador.
Esa felicidad tan ansiada podemos verla en redes sociales, en la publicidad e incluso en los servilleteros y azucarillos de las cafeterías. En su obra, Coco refleja lo grotesco de ese afán, cuando se convierte en un dogma, cuando la sociedad dicta unas expectativas de plenitud, rendimiento, realización y felicidad, así como la desdicha que se apodera de nosotros cuando no las alcanzamos.
Sus obras son un autoejercicio para entender cómo nos comportarnos como individuos en la sociedad y cómo esta nos influencia en ese comportamiento y en nuestro estado anímico. Nos presenta a mujeres vestidas con trajes estampados de personajes coloridos y alegres que contrastan con la expresión de tristeza, inquietud e incertidumbre de sus rostros.
La artista Coco Escribano nació en Quintanar del Rey, Cuenca, en 1984. Es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Castilla-La Mancha, aunque ha residido durante varios años en Zaragoza, donde ha expuesto en varias salas y colaborado con Believe in art.
Coco Escribano vivió su infancia en su Cuenca natal durante los años 80 y 90, una época de explosión artística en una ciudad cuna de la abstracción en España. Creció rodeada por la sensación de poder conseguir todo lo que uno se propusiera. Ese sentimiento, de la mano de las negativas consecuencias de una desmedida autoexigencia, abonaron desde muy pronto su obra de ilustradora. Recientemente, en esa línea, ha expuesto en la Fundación Antonio Pérez (Cuenca) piezas bajo el título “Wonderful life”.
Actualmente su trabajo se diversifica en dos campos. Por un lado, desarrolla su obra más personal como artista plástica, dando el paso desde la ilustración al lienzo, y por otro lado lleva a cabo su trabajo como ilustradora colaborando con marcas como Casio o Compañía fantástica, y con editoriales y revistas como Penguin Random House, Bala Perdida, Glamour o Marie Claire.
En sus últimos trabajos crea imágenes y esculturas que nos hablan de la positividad tóxica sin ser obras totalmente naif. En nuestra sociedad la felicidad se ha convertido en una de las principales metas como individuos, una especie de religión donde el Dios es un gran Smile que brilla como un sol abrasador.
Esa felicidad tan ansiada podemos verla en redes sociales, en la publicidad e incluso en los servilleteros y azucarillos de las cafeterías. En su obra, Coco refleja lo grotesco de ese afán, cuando se convierte en un dogma, cuando la sociedad dicta unas expectativas de plenitud, rendimiento, realización y felicidad, así como la desdicha que se apodera de nosotros cuando no las alcanzamos.
Sus obras son un autoejercicio para entender cómo nos comportarnos como individuos en la sociedad y cómo esta nos influencia en ese comportamiento y en nuestro estado anímico. Nos presenta a mujeres vestidas con trajes estampados de personajes coloridos y alegres que contrastan con la expresión de tristeza, inquietud e incertidumbre de sus rostros.
Nota.: Parte de los textos son de su propia página web.
2.7.26
Sopas Campbell’s de Andy Warhol
Hoy os dejo una muestra de 10 Sopas Campbell’s de Andy Warhol como ejemplo para disfrutar del día. Sí, es una obra que parece sencilla, una obra Pop que aunque aquí estarán impresas, en realidad eran pintadas.
Las sopas Campbell’s de Andy Warhol nacen en 1962 con la serie Campbell’s Soup Cans y fueron en un principio 32 lienzos, uno por cada variedad de sopa Campbell’s existente entonces. Cada lienzo mide unos 50,8 × 40,6 cm. Aunque parecen impresos industrialmente, los originales estaban pintados a mano, con algunos detalles estampados.
Se expusieron primero en la Ferus Gallery de Los Ángeles, colocados como productos en estantería de supermercado. La importancia está en que Warhol convirtió un producto corriente, barato y repetido en icono artístico. Hoy todo el mundo que conozca algo del Arte Moderno, asemeja estos botes de sopa con la obra de Andy Warhol.
No idealiza el objeto y lo presenta casi como una mercancía pura. Ahí está la clave del Pop Art. Simplemente publicidad, consumo, repetición, marca, cultura popular. Y un producto artístico repetitivo, fácil de reproducir, barato incluso si se ofrece como copias.
Las obras de las sopas Campbell’s no son una sola obra, sino un motivo central dentro de todas las obras de Warhol como sus repeticiones con variables de Marilyn.
Empiezan estas sopas como pintura manual en 1962, pasa a ser unas obras repetidas y más populares como serigrafías entre 1968 y 196969, y acaba convertido todo el conjunto en emblema de su relación entre arte, publicidad y consumo. Hoy no es ya posible identificar una sola de esas 32 Sopas, pues todas nos parecen iguales, todas nos aseguran mentalmente que son de Andy Warhol.
Años posteriores, Andy Warhol y sus descendientes en la propiedad de sus obras, siguieron reutilizando el motivo en dibujos, encargos, objetos firmados, campañas y versiones tardías.
En 1985, incluso volvió al tema Campbell’s en trabajos vinculados a encargos comerciales de la propia marca. Os dejo una relación de las distintas opciones que sobre las famosas Sopas Campbell’s se hicieron de forma original. De todas ellas hay múltiples impresiones de todo tipo.
Año 1962 — Campbell’s Soup Cans.
La serie original de 32 lienzos, con sabores como Tomato, Chicken Noodle, Vegetable, Beef, etc. Fondo blanco, lata roja y blanca, composición frontal casi idéntica.
Año 1962 — Latas individuales pero con variantes.
Warhol también hizo obras relacionadas como Crushed Campbell’s Soup Can, donde la lata aparece abollada o deformada, ya no como imagen perfecta de supermercado.
Año 1968 — Campbell’s Soup I.
Serie serigráfica de 10 estampas, ya no lienzos únicos. Aquí el método industrial cobra más importancia: repetición mecánica, colores planos, tirada múltiple.
Año 1969 — Campbell’s Soup II.
Otra carpeta de 10 serigrafías, con variantes más llamativas y menos “fieles” al envase original. Aparecen sabores distintos y un tratamiento más gráfico.
Año 1962 — Campbell’s Soup Cans.
La serie original de 32 lienzos, con sabores como Tomato, Chicken Noodle, Vegetable, Beef, etc. Fondo blanco, lata roja y blanca, composición frontal casi idéntica.
Año 1962 — Latas individuales pero con variantes.
Warhol también hizo obras relacionadas como Crushed Campbell’s Soup Can, donde la lata aparece abollada o deformada, ya no como imagen perfecta de supermercado.
Año 1968 — Campbell’s Soup I.
Serie serigráfica de 10 estampas, ya no lienzos únicos. Aquí el método industrial cobra más importancia: repetición mecánica, colores planos, tirada múltiple.
Año 1969 — Campbell’s Soup II.
Otra carpeta de 10 serigrafías, con variantes más llamativas y menos “fieles” al envase original. Aparecen sabores distintos y un tratamiento más gráfico.
Esta muestra que vemos está expuesta temporalmente en el Centro de Historias de Zaragoza, y son serigrafías del año 1962.
1.7.26
El plátano de Andy Warhol
Este cartel de Andy Warhol de 1967 era para anunciar un disco y unas actuaciones del grupo de rock The Velvet Underground que en este caso iba acompañados de la cantante alemana Nico (Christa Päffgen).
Andy Warhol produjo este disco, aunque su influencia no fue mucho y los auténticos productores y los que controlaron mazclas y calidad de la producción, nunca salieron del anonimato. Se les atribuye a Norman Dolph, John Cale y John Licata, pero no aparecen en el disco.
Nos queda el diseño de Andy Warhol y por eso lo traigo hasta aquí. El primer plátano que se hizo famoso en el mundo del Arte.
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