6.9.26

Cuadro de las Ánimas en Palencia


He hablado varias veces en estas páginas del uso pedagógico y para sus propias ideas que realizaba la religión con las obras artísticas que encargaba hace siglos. No solo la iglesia cristiana, también hay que advertirlo. Y no siempre en los mismos siglos históricos, pues dependía de varios factores.

Los deseos de explicar sus puntos de vista, de hacer esa pedagogía que ahora nos suenan en muchos casos a cuentos, y dependía también del grado de analfabetismo de sus propias sociedades.

Este cuadro lleva unas cartelas en latín explicando lo que en ella vemos. Es el «cuadro llamado de las Ánimas», situado a la entrada de la Puerta de los Novios de la Catedral de Palencia. es sustancialmente la transcripción que publicó San Martín Payo; incluso conserva dos formas que hoy llaman la atención: «Himos» y «salbación».

Cartela superior:

EN LA GLORIA ESTAMOS; POR LOS VIVOS ROGAMOS

Cartela que lleva el ángel de la izquierda:

DE LAS PENAS SOMOS
ALIVIADAS
DE LOS VIVOS AYUDADAS


Cartela del ángel de la derecha:

A LA GLORIA
HIMOS AYUDADAS
DE LOS VIVOS


Gran cartela sobre las almas del Purgatorio:

EN EL CAMINO DE SALBACIÓN ESTAMOS. POR DIOS, AYUDADNOS.

Hoy ese texto se traduciría por un más castellano:

En la gloria estamos; por los vivos rogamos.
De las penas somos aliviadas, ayudadas por los vivos.
A la gloria vamos, ayudadas por los vivos.
En el camino de salvación estamos. Por Dios, ayudadnos.


Es una explicación gráfica del funcionamiento del Purgatorio. Las figuras inferiores son las almas que todavía padecen las penas purificadoras y suplican a los vivos: «Por Dios, ayudadnos». Es como una lección de catequesis para los seguidores. Una manera de utilizar el Arte para vender ideas,

2.9.26

San Pablo y San Pedro, en la catedral de Palencia

San Pedro y San Pablo. Palencia

La obra que vemos es el pequeño retablo de San Pedro y San Pablo de la Catedral de Palencia, situado en la nave de la Epístola, junto al trascoro, encajado dentro de un gran altar plateresco de piedra fechado en 1534.

A la izquierda, San Pablo, reconocible sobre todo por la espada, su atributo tradicional, alusiva a su martirio por decapitación. Se representa con barba larga y aspecto más severo. A la derecha, San Pedro, tradicionalmente caracterizado por las llaves y el libro. En esta escultura tiene el cabello y la barba cortos y rizados.

Sobre los apóstoles vemos a los lados la Anunciación: el arcángel Gabriel, a la izquierda, y la Virgen María, a la derecha

En el pequeño templete central superior está el Nacimiento de Cristo. Estos grupos superiores son bastante posteriores al retablo principal: se atribuyen a Juan Manuel Becerril y están fechados en 1769.

También son santos los cuatro pequeños medallones del banco, en la parte inferior de las figuras grandes. La guía de la Catedral los identifica como Santa Apolonia, Santa Catalina, Santa Bárbara y Santa Lucía.

Durante mucho tiempo las dos grandes figuras de Pedro y Pablo aparecieron simplemente como obras tardogóticas anónimas. Un estudio reciente del historiador del arte Rubén Fernández Mateos las atribuye al escultor palentino Alonso de Portillo, activo entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, basándose en comparaciones estilísticas con otras esculturas suyas de la propia catedral.


Paisaje palentino pintado al natural

paisaje palentino pintado al natural

Como ejemplo formativo os dejo hoy un cuadro de un paisaje palentino hecho de forma rápida, con brochazos del natural, muy posiblemente en el propio lugar que vemos en la obra, buscando las luces, las formas y los colores, y trabajando sobre todo el efecto de la pincelada.

Puede ser rápido, pero ojo, no es sencillo. Detrás de esta obra hay una técnica ya bastante curtida pues aunque parezca sencillo hay que tener dominio de la pincelada, del color sobre todo, y de las formas de trabajar esas formas sobre el lienzo.

Puede servir perfectamente como un buen ejercicio para hacer mano, para practicar el dominio de la rapidez y de las pinceladas rápidas.

Nota.: El autor es José María Paniagua Ramos

1.9.26

Alegoría de la mujer palentina


Esta obra es la titulada "Alegoría de la Mujer Palentina", del artista Fernando Calderón, realizada en el año 1967, y que se encuentra en la bóveda de la escalera principal del Palacio de la Diputación de Palencia. Representa la tradición de las mujeres palentinas defendiendo la ciudad frente a las tropas del duque de Lancaster a finales del siglo XIV, episodio del que procede tradicionalmente el famoso «derecho de tocas» y la banda dorada de la indumentaria palentina.

La pintura representa la tradicional defensa de Palencia por sus mujeres frente a las tropas inglesas de Juan de Gante, duque de Lancaster, durante las luchas dinásticas de finales del siglo XIV. La tradición atribuye a aquella resistencia la concesión por Juan I del llamado derecho de tocas, que permitía a las mujeres palentinas lucir una banda dorada. Aunque el episodio forma parte esencial de la memoria histórica de la ciudad, la documentación contemporánea conocida no permite confirmar todos los detalles con los que posteriormente fue narrado.

Cuentas las leyendas que Juan de Gante —John of Gaunt, duque de Lancaster— era uno de los personajes más poderosos de la Europa de su tiempo. Estaba casado con Constanza de Castilla, hija de Pedro I de Castilla, y utilizó ese matrimonio para reclamar para sí la Corona castellana frente a Juan I de Castilla, de la dinastía Trastámara.

En 1386 desembarcó con tropas inglesas en Galicia e inició una campaña militar en la Península para hacer efectiva aquella pretensión al trono. La tradición palentina sitúa dentro de ese conflicto la llegada de sus tropas a Palencia, cuando buena parte de los hombres capaces de combatir se encontraban fuera de la ciudad participando en las campañas de Juan I. El propio Ayuntamiento de Palencia sitúa la invasión de Lancaster en 1387.

Según el relato tradicional, fueron entonces las mujeres de Palencia quienes asumieron la defensa de las murallas y consiguieron impedir que las fuerzas inglesas tomaran la ciudad. Ese es el momento heroico que Fernando Calderón quiso representar en el techo.

El Palacio Provincial fue diseñado por el arquitecto Jerónimo Arroyo e inaugurado en 1914. La bóveda de esa escalera estaba originalmente decorada por Eugenio Oliva, con una composición completamente diferente: una alegoría de Palencia acompañada de representaciones de las artes, industria, agricultura y comercio y varias escenas históricas.

Pero esta obra esconde otra historia más cruel. El 24 de diciembre de 1966 se produjo un gravísimo incendio en el Palacio Provincial que destruyó buena parte del edificio y también aquellas pinturas de la escalera. En el incendio murió el jefe de bomberos de Palencia, Gaspar Arroyo, hijo precisamente del arquitecto Jerónimo Arroyo.

Durante la reconstrucción del edificio, entre los años 1967 y 1968, la Diputación encargó a Fernando Calderón decorar nuevamente la bóveda, y este en vez de reproducir la obra desaparecida de Oliva, creó una composición nueva centrada en la Alegoría de la Mujer Palentina y el asedio de Lancaster.