6.6.26

Cartel publicitario de TWA en 1956 para promocionar New York


Este es un cartel turístico, para publicitar la compañía de aviación de TWA. El cartel que muestras es uno de los más famosos de la edad de oro de los carteles de viaje de la compañía TWA (Trans World Airlines) y su autor fue David Klein.

David Klein fue un ilustrador y diseñador gráfico estadounidense que alcanzó gran fama por los carteles que realizó para TWA durante los años cincuenta y primeros sesenta. Sus obras ayudaron a definir visualmente la llamada Jet Age (la era del transporte aéreo moderno).

El cartel fue tan importante que el propio Museum of Modern Art MoMA incorporó un ejemplar original de "New York Fly TWA" a su colección permanente de diseño gráfico. No es frecuente que un cartel publicitario de una aerolínea llegue a convertirse en una pieza de museo.

Mucha gente cree que este cartel es de los años sesenta porque recuerda al Pop Art y a la gráfica psicodélica posterior. Sin embargo fue realizado en el año 1956, varios años antes de que esas corrientes alcanzaran su máxima popularidad. Por ello muchos historiadores del diseño lo consideran una obra adelantada a su tiempo.

Como aficionados que somos al arte gráfico, probablemente nos interesará saber que este cartel está considerado por muchos especialistas como uno de los mejores carteles de viaje del siglo XX y una de las imágenes más emblemáticas jamás creadas para promocionar Nueva York.


3.6.26

Augusto De Luca y su proyecto ARMAGEDDÓN


El artista fotógrafo, Augusto De Luca nacido en Nápoles en 1955 y licenciado en derecho, se convirtió en un profesional de la imagen a mediados de los años setenta, cuando las manos te tenían que oler a revelador por obligación del oficio. Un olor por cierto, que tarda décadas en ser olvidado.

Su carrera se ha desarrollado entre las técnicas tradicionales y la continua experimentación con diferentes materiales e ideas o conceptos. Su estilo se distingue por el extremo cuidado de los encuadres y por un enfoque que combina tomas de un claro realismo con composiciones donde las formas evocan los principios de la pintura metafísica.

Autor de fama internacional, ha retratado a numerosas figuras célebres y expuesto sus trabajos en diversas galerías de todo el planeta. 

Hoy en día, sus obras forman parte de importantes colecciones públicas y privadas, entre las que destacan la Biblioteca Nacional de París, el Archivo Fotográfico Municipal de Roma, la Galería Nacional de Artes Estéticas de Pekín, el Archivo Fotográfico del Parque Arqueológico de Pompeya y el Museo de la Fotografía de Charleroi en Bélgica.

Dicen que está especializado en retratos, pero sus obras reflejan también esas enormes dudas sobre quienes somos, qué mostramos, o qué nos ven antes y después de ser retratados.

Muy activo, uno de sus últimos trabajo y sobre el que voy a dejar algunos ejemplos se titula «ARMAGEDDÓN» y es un nuevo trabajo, inspirado en los últimos conflictos mundiales catastróficos.


Os dejo a continuación unas palabras suyas sobre este momento tan complejo, tan duro, casi como un texto pedagógico para que las nuevas generaciones incluso, entiendan mejor qué es la fotografía, o al menos qué debería ser.


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«La fotografía siempre ha tenido el poder de capturar la esencia de la realidad, pero cuando se aventura en el terreno de lo metafísico y lo surrealista, se convierte en una herramienta para explorar dimensiones invisibles y simbolismos profundos. En un mundo marcado por las catástrofes de las guerras mundiales, la exploración fotográfica que entrelaza estos temas ofrece una mirada única a la historia humana, una narrativa visual capaz de provocar emociones y reflexiones. Mis últimas fotografías trascienden el simple acto de capturar imágenes; se trata de un viaje al alma de las personas, un intento de atrapar lo invisible que se esconde detrás de los eventos históricos. Las cicatrices dejadas por los conflictos globales son evidentes, pero también están las sombras y los silencios, las historias no contadas de quienes sufrieron y de quienes lucharon. A través de los filtros del arte, se explora la esencia de las emociones humanas, utilizando elementos surrealistas para resaltar el dolor y la esperanza. Cada imagen tomada en este contexto está cargada de símbolos. Estos símbolos no solo evocan la memoria colectiva de las guerras, sino que invitan también al espectador a confrontar su propia interpretación del sufrimiento y el renacer. La elección de las formas, la composición y la iluminación se vuelven herramientas para contar historias que van más allá de lo visible. El componente surrealista en mi búsqueda fotográfica entra en juego cuando la realidad se “distorsiona”, creando imágenes que parecen sacadas de un sueño. En este contexto, lo surrealista no busca negar el dolor, sino amplificarlo, llevando al espectador a una dimensión de comprensión más profunda, a escenarios oníricos, ricos en significados ocultos. Este enfoque desafía al observador a reflexionar sobre cuál es la frontera entre la realidad y la imaginación, entre lo que fue y lo que podría ser. Este trabajo fotográfico surrealista y simbólico sobre las catástrofes de las guerras mundiales no es solo un documento, sino una invitación a ver más allá de las imágenes superficiales. Es un llamado a explorar las emociones y las experiencias humanas, a enfrentarse al pasado y a encontrar un significado profundo en la belleza y en el dolor. A través del arte, las historias de millones de vidas perdidas y transformadas siguen viviendo, animándonos a mantener viva la memoria y a mirar hacia el futuro con nuevos ojos».


31.5.26

La Venus de Willendorf y el Arte valioso para las culturas


La Venus de Willendorf es una de las esculturas prehistóricas más famosas del mundo. Tallada en piedra caliza oolítica (pequeños granos esféricos de carbonato cálcico de menos e 2 mm, con estructura en capas concéntricas) 
y originalmente cubierta y pintada de ocre rojo, mide 11 cm y data del 28.000 al 25.000 a.C. Fue descubierta en 1908 en Austria, y actualmente se exhibe en el Museo de Historia Natural de Viena.

La primera vez que la publiqué en este blog fue censurada, así que espero que ahora no fallen, y vuelva a ser censurada, me sorprendería que no fuera así. Pero vuelvo al Arte.

Estas imágenes escultóricas de hace 30.000 años eran utilizadas como figuras que tenían poderes sobrenaturales para aquellos años y culturas. 

Posiblemente en estos años actuales, todavía habrá personas que pensarán que siguen teniendo poderes superiores figuras similares. Eras pequeñas esculturas que se hacía en piedra caliza, en mármol, tallando marfil o en arcilla. Quien las poseía y las utilizaba era considerado un ser superior sobre el resto de sus convecinos o familiares.

Y sí, eso es Arte, inicio del trabajo artístico con fines claros para tener poder sobre las personas de su entorno. Esta escultura en concreto es pequeña pues tiene 11 centímetros de altura. No tenían que ser enormes, pero deben sustentarse en una historia contada. En la capacidad para contar historias de quien las construye y las muestra para ritos o hechos solemnes.

Se cree que eran estatuas que ayudaban a la fertilidad. Aunque el método para tener hijos siempre ha sido el mismo y las estatuas poco pueden hacer. 

Esta figura en concreto destaca por sus proporciones exageradas, con unos senos voluminosos, caderas anchas y un abdomen prominente, lo que tradicionalmente la asocia con un símbolo de fertilidad.

Estaba pintada de rojo y lo que es más curioso sobre su procedencia. La piedra no es de la zona en donde se descubrió, sino de Italia. Es decir, muy posiblemente viajó y se comerció con ella, como un elemento importante entre personas de aquellas culturas. El Arte se utilizaba y se compartía, servía para mucho más que para ser contemplado.

Muy posiblemente esta (mal) llamada Venus de Willendorf represente a la Madre Patria, a la vida tan apegada a la tierra que habitamos, al suelo, a la naturaleza. Venimos de la tierra y volvemos a ella. 

Pero hay un detalle curioso. En aquellos años las sociedades eran nómadas, se movían mucho entre diversos lugares, según las épocas del año. Las pinturas en cuevas servían para actividades de culto, pero no se podían trasladar si se era nómada. Unos podían ser los templos, y estas las imágenes de veneración.

Era pues algo importante, que no se abandonaba, que se llevaba dentro de los escasos ajuares de las familias, lo cual le da un gran valor que ellos le proferían, a simplemente una escultura pequeña. Es Arte, y hace 30.000 años creían que era muy valioso.

30.5.26

Cripta del Monasterio de Leyre


Hoy me apetece escribir un poco de arquitectura histórica, de uno de esos lugares no muy conocidos por todos los españoles, pero que resulta espectacular, aunque no sea un lugar tremendamente impresionante excepto la cripta, que es más bien epqueña, pero sumamente interesante.

La cripta del Monasterio de Leyre es uno de los espacios más impresionantes y enigmáticos del románico español. Quien desciende a ella tiene la sensación de entrar en un lugar que pertenece a una época anterior a la Navarra medieval que solemos imaginar. Sus gruesos pilares, sus bóvedas bajas y la penumbra permanente transmiten una fuerza arquitectónica extraordinaria.

El Monasterio de Leyre, situado en la sierra del mismo nombre, al este de Navarra, es uno de los monasterios más antiguos de España. Su existencia está documentada ya en el siglo IX, aunque es posible que hubiera una comunidad religiosa anterior. Hablamos de hace aproximadamente 1.200 años.

El Monasterio de Leyre desempeñó un papel fundamental en los primeros siglos del Reino de Pamplona, siendo durante mucho tiempo uno de sus principales centros religiosos y culturales. De hecho, varios de los primeros reyes navarros están enterrados allí, en la iglesia, no en la cripta.

La cripta actual suele fecharse a comienzos del siglo XI, durante el reinado de Sancho III el Mayor, una de las figuras más importantes de la España medieval. Las obras de ampliación de la iglesia superior encontraron un problema técnico. El terreno presentaba un fuerte desnivel. Para sostener la nueva cabecera del templo fue necesario construir una poderosa estructura subterránea que sirviera de base, de cimentación y así nació la cripta.

No fue concebida inicialmente como un lugar funerario, sino como una gigantesca solución arquitectónica para soportar la iglesia superior. Hoy la vemos como un espacio de un valor arquitectónico fabuloso, pero en realidad no tuvo de inicio un uso religioso principal.

La cripta de Leyre no se parece a la mayoría de las criptas europeas por diversos motivos. Tiene nueve naves irregulares, con robustos pilares prismáticos y diversos capiteles muy sencillos en sus dibujos geométricos, arcos de medio punto de gran espesor y bóvedas de arista y cañón.

La suma de todo esto, en una piedra clara, transmite una sensación de monumentalidad y solidez dejando al espectador muy pequeño en relación a un espacio no muy alto. Muchos historiadores la consideran una de las obras maestras del llamado primer románico o románico lombardo dentro de la Península Ibérica.

La escasa iluminación, la masa pétrea de sus pilares y la ausencia de decoración exuberante crean una atmósfera muy diferente a la de los grandes templos góticos posteriores. Muchos visitantes coinciden en que es uno de los espacios medievales más evocadores de España y considerada por numerosos especialistas como una de las criptas más originales de Europa occidental.

Esta cripta estuvo durante siglos oculta, llena de materiales de derribo, y sin uso ni visitas. Recuperada entre los siglos XIX y XX, hoy no entendemos Leyre sin esta cripta.

Si vas a visitarla, intenta hacerlo en un día y una hora en que en la iglesia superior haya misa cantada por los frailes del monasterio, pues es un lujo asistir en latín a una de estas ceremonias. Puedes preguntar por teléfono las fechas.

Julio Puente