30.5.26

Cripta del Monasterio de Leyre


Hoy me apetece escribir un poco de arquitectura histórica, de uno de esos lugares no muy conocidos por todos los españoles, pero que resulta espectacular, aunque no sea un lugar tremendamente impresionante excepto la cripta, que es más bien epqueña, pero sumamente interesante.

La cripta del Monasterio de Leyre es uno de los espacios más impresionantes y enigmáticos del románico español. Quien desciende a ella tiene la sensación de entrar en un lugar que pertenece a una época anterior a la Navarra medieval que solemos imaginar. Sus gruesos pilares, sus bóvedas bajas y la penumbra permanente transmiten una fuerza arquitectónica extraordinaria.

El Monasterio de Leyre, situado en la sierra del mismo nombre, al este de Navarra, es uno de los monasterios más antiguos de España. Su existencia está documentada ya en el siglo IX, aunque es posible que hubiera una comunidad religiosa anterior. Hablamos de hace aproximadamente 1.200 años.

El Monasterio de Leyre desempeñó un papel fundamental en los primeros siglos del Reino de Pamplona, siendo durante mucho tiempo uno de sus principales centros religiosos y culturales. De hecho, varios de los primeros reyes navarros están enterrados allí, en la iglesia, no en la cripta.

La cripta actual suele fecharse a comienzos del siglo XI, durante el reinado de Sancho III el Mayor, una de las figuras más importantes de la España medieval. Las obras de ampliación de la iglesia superior encontraron un problema técnico. El terreno presentaba un fuerte desnivel. Para sostener la nueva cabecera del templo fue necesario construir una poderosa estructura subterránea que sirviera de base, de cimentación y así nació la cripta.

No fue concebida inicialmente como un lugar funerario, sino como una gigantesca solución arquitectónica para soportar la iglesia superior. Hoy la vemos como un espacio de un valor arquitectónico fabuloso, pero en realidad no tuvo de inicio un uso religioso principal.

La cripta de Leyre no se parece a la mayoría de las criptas europeas por diversos motivos. Tiene nueve naves irregulares, con robustos pilares prismáticos y diversos capiteles muy sencillos en sus dibujos geométricos, arcos de medio punto de gran espesor y bóvedas de arista y cañón.

La suma de todo esto, en una piedra clara, transmite una sensación de monumentalidad y solidez dejando al espectador muy pequeño en relación a un espacio no muy alto. Muchos historiadores la consideran una de las obras maestras del llamado primer románico o románico lombardo dentro de la Península Ibérica.

La escasa iluminación, la masa pétrea de sus pilares y la ausencia de decoración exuberante crean una atmósfera muy diferente a la de los grandes templos góticos posteriores. Muchos visitantes coinciden en que es uno de los espacios medievales más evocadores de España y considerada por numerosos especialistas como una de las criptas más originales de Europa occidental.

Esta cripta estuvo durante siglos oculta, llena de materiales de derribo, y sin uso ni visitas. Recuperada entre los siglos XIX y XX, hoy no entendemos Leyre sin esta cripta.

Si vas a visitarla, intenta hacerlo en un día y una hora en que en la iglesia superior haya misa cantada por los frailes del monasterio, pues es un lujo asistir en latín a una de estas ceremonias. Puedes preguntar por teléfono las fechas.

Julio Puente

29.5.26

El Arte tiene poderes mágicos

Es habitual escuchar que el Arte tiene poderes mágicos. No es cierta del todo, pero tampoco es falsa del todo. Depende de quien la escuche sobre todo, mucho más que de quien la dice.

La dificultad del enunciado está en lo qué entendemos por "mágicos". Si utilizamos la palabra en sentido literal, la frase es falsa. Pero es verdad que algunas personas pensarán que si es capaz de motivarnos, de movernos, de hacernos pensar, dea teatro, literatura, danza, música o un cuadro, algo de especial sí tiene.

El Arte no cura enfermedades por encantamiento, no altera las leyes de la física, no mueve objetos, no parece sobrenatural, pero si entendemos la palabra "mágico" en un sentido humano, psicológico o simbólico, entonces la frase encierra una verdad profunda.

Vamos a verlo desde otro punto de vista. Tú observas una obra de Goya o de Miró.

Es solo lienzo, papel, tinta, acrílico, pigmentos o píxeles. Y sin embargo, de pronto te imaginas un punto de vista, una historia dentro de lo que ves, una crítica, una idea, y reconstruyes mentalmente lo que parece haber sucedido y lo que el artista quiere decirnos.

Materialmente no ha ocurrido nada. Sigues viendo una tela, una hoja de papel. Pero interiormente ha ocurrido muchísimo y eso se parece bastante a la magia.

La neurociencia ha demostrado que la contemplación artística modifica la actividad cerebral, altera nuestros estados emocionales, influye en la memoria que tenemos y en los recuerdos, cambia la atención y nuestro punto de vista de ese instante, e incluso modifica la percepción del tiempo.

Una sinfonía de Mozart, un cuadro de Rothko, una fotografía de Cartier-Bresson o un poema de Machado, pueden llevarnos a otro espacio, a otro tiempo, a otras sensaciones, pueden transformar nuestro estado mental en pocos minutos. No es magia sobrenatural. Pero tampoco es una simple reacción mecánica.

Hemos visto en ese lienzo o en ese papel unos símbolos, unos logotipos aunque no lo parezcan, unos iconos. Como lo son las banderas, los himnos, los conceptos de patria o nación. Vemos vida, y podemos ver color y violencias, guerras o tranquilidad. Depende. Y todo eso lo veremos sin que llegáramos a esa obra queriendo ver lo que en ese momento vemos.

Si entras en una cueva paleolítica como Cueva de Altamira, es muy posible que quienes pintaron aquellos bisontes sí pensaran que el arte tenía poderes mágicos. Muchos arqueólogos creen que aquellas imágenes estaban relacionadas con sus rituales, creencias, invocaciones, formas de influir simbólicamente sobre el mundo. Es decir, sobre SUS Magias.

Para ellos no existía una separación clara entre arte, religión, mito, convivencia social, respuestas de qué son, influencias sobre lo que les rodea. Tenían que crearse sus propias magias para sobrevivir entre tantas dudas.

O voy a dejar cuatro frases que a veces ya se han dicho, pero que pueden reflejar esos estados de ánimo y de dudas sobre el papel de nosotros mismos como espectadores del Arte.

"El arte modifica ciertos procesos cognitivos y emocionales."

"El arte es la única magia que sobrevive cuando los dioses se han marchado."

"El arte no posee poderes mágicos, pero produce efectos que a menudo parecen mágicos."

"El arte no cambia las leyes del mundo; cambia la mirada con que contemplamos el mundo."



28.5.26

Mural de Joan Miró en el Aeropuerto de Barcelona


Este mural de Joan Miró está en el aeropuerto de Barcelona, realizado entre 1968 y 1971, el mosaico está compuesto por piezas en pavimento de vibrazo para el exterior, con los colores básicos típicos de Miró, que fueron fabricadas especialmente por el ceramista Josep Llorens Artigas y su hijo Joan Gardy-Artigas, habituales colaboradores en muchas de las obras de cerámica de Miró.

Es un fresco mural en cerámica que ocupa desde 1968 una gran parte de la fachada del antiguo terminal 2 del aeropuerto, que ahora solo utilizan las compañías low-cost, y sirve para dar la bienvenida a los viajeros que llegan por aire a Barcelona.

El mural fue concebido como una puerta de entrada a la ciudad, formando parte de una trilogía de obras con las que Miró quiso dar la bienvenida a los visitantes de Barcelona, y que las otras dos están en la ciudad.

Recientemente, en mayo de 2026, el mural ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de España, lo que le otorga el máximo nivel de protección patrimonial y garantiza su conservación en su ubicación. AENA planteó trasladar el mural a la Terminal 1. Pero arquitectos, historiadores y entidades culturales se opusieron porque consideran que Joan Miró concibió el mural específicamente para esa fachada concreta de la Terminal 2.

Es una de las grandes obras monumentales del arte español contemporáneo y, probablemente, una de las piezas públicas más vistas de toda la obra de Miró. Durante décadas, millones de personas lo han contemplado al llegar a Barcelona casi sin saber realmente, qué estaban viendo, qué significado quiso darle Miró a esta obra.

Es una obra colosal, con una superficie de 500 metros cuadrados (50 metros de ancho por 10 de alto) y un peso aproximado de 35 toneladas. 
Está formado por 4,865 azulejos de cerámica esmaltada, cocidos en un horno tradicional que otorga a las piezas texturas y colores irregulares. 

Aunque el proyecto comenzó en 1968, el mural se instaló en 1970 y fue inaugurado oficialmente el 18 de marzo de 1971.

Las piezas se realizaron en hornos japoneses tipo noborigama, que producen irregularidades en su superficie, diferencias de textura, variaciones cromáticas, y superficies vivas. Miró no quería una superficie industrial perfecta. Quería vibración, accidente, materia, energía física. Por eso el mural tiene tanta fuerza cuando se ve de cerca.

El mural no está pensado como cuadro de museo para colgar en una pared. Está pensado para verse en movimiento, desde las ventanillas de un coches que avanza por esa zona, desde autobuses con desplazamientos rápidos. Es un arte concebido para la velocidad contemporánea (de aquellos años). Y eso lo hace una obra muy moderna.

El mural es una obra tan grande que resulta muy compleja de fotografiar entera. Por eso os dejo un dibujo del mismo, ligeramente distinto, y una fotografía del mural, pero con muy mala calidad.

Julio Puente



27.5.26

Seguimos mezclando Arte y Religión


El Arte en la antigüedad tenía poderes mágicos, pues era capaz de vencer a los poderes de la naturaleza, a los espíritus malignos, y acercar las divinidades a los seres humanos, débiles y temerosos ellos, para que no fueran atacados por los que no lograban entender, pero que existían, no sabemos si por entonces desde arriba o desde abajo.

El Arte atrapaba a las almas de los difuntos para emplearlos como intermediarios, pues como eran familiares de los vivos, intercedían entre los Poderosos y los débiles humanos. 

Lo de menos es creer que esto es posible, pues siempre el ser humanos de cualquier cultura, desde los prehistóricos a los actuales, han (o hemos) estado seguros de que es así nuestra vida terrenal.

Se necesitaba invocar a lo desconocidos para influir ante las fuerzas destructivas y las que organizaban los castigos. No tenían duda de que "algo" existía, pues veían sus ataques naturales y no los entendían. 

Los humanos necesitaban dominar o al menos conocer las fuerzas de la naturaleza, y a su vez y por lo mismo, necesitaban dominar el trabajo de lograr alimentos. 

Y para ello era necesario crear un mecanismo de comunicación con los Más Altos, de intercambio de necesidades. De entenderse y entenderlos. Como sucede ahora mismo.

Desde las cuevas los oraban y los recordaban. Y estaban seguros que desde las alturas cuidaban de ellos, en la medida en que eso era posible. 

Con sus pinturas intentaban controlar su propio destino, dirigiéndose a los que posiblemente serían sus Dioses o sus Seres Especiales, a los que realmente desde algún lugar, eran los que controlaban sus vidas,

Mezclar el Arte y la Religión ha sido una constante. Y digo ha sido, con el error asumido de que debo decir "sigue siendo", pues incluso desde el mundo abstracto del Arte hablamos con nosotros mismos, pero lo hacemos con y desde nuestro interior hacia ese exterior que nos imaginamos.